Reportaje publicado en enero en SURFER RULE nº 119
Historia y fotografía de Juan Fernández
Con este reportaje hemos pretendido conocer lugares poco habituales de la costa cantábrica, no por desconocidos, si no por que la mayoría de la gente cuando hay buenas condiciones tiende a ir a los mismos lugares, los más emblemáticos, llámese Mundaka, Rodiles, etc, y no da opción a otras olas que sin tener tanto nombre pueden darnos mucho, es la cara “b” del swell…
“Cuántas veces hemos oído la tonta paradoja del árbol, si un árbol cae en un bosque y no hay nadie para oírlo, ¿hace ruido al caer?. Pues bien, ese dilema puede explicar un poco por encima el concepto que tenemos muchos surfistas del cantábrico. Siempre que una marejada se acerca a la costa cantábrica, acariciando previamente el suroeste de Irlanda, y dirigiéndose sin prisa pero sin pausa hacia la costa, nuestras mentes comienzan a prever las olazas que van a romper en Mundaka, El Brusco, Meñakoz, Rodiles, Roca Puta, El Mongol, El Pico de Patos o Santa Marina durante los días que dure el swell. Son las estrellas de nuestra costa, las olas que suelen copar la mayor parte de páginas y fotografías de las revistas porque son las mejores olas en donde surfean los mejores surfistas, Pero ¿son las únicas?. Todos sabemos que no, aunque en muchas ocasiones el guión que nosotros mismos nos marcamos con las borrascas parece indicar que sí son las únicas…”.