Gran Canaria ha sido desde hace muchos años un destino para bodyboard por su mayor presencia en la isla y ha permanecido “oculta” frente a otras islas canarias. Sin embargo el potencial de la isla sigue siendo enorme con unas cuantas olas de clase mundial, bien conocidas por los mejores surfistas locales.
“El comienzo del surf en la isla se remonta a los años 70, cuando los primeros californianos comienzan a visitarla en busca de olas vírgenes. En un reportaje de la mítica revista SURFER MAGAZINE una de las paradas de aquel viaje fue Las Palmas de Gran Canaria y aquello hizo que aumentara la curiosidad por aquellas islas perdidas cerca de la costa africana. Los jóvenes canarios que frecuentaban las playas vieron en aquello algo más que un deporte y en muy poco tiempo lo adoptaron como forma de vida. El surf se concentró en la bahía del Confital y posteriormente se expandió hasta el barrio de Guanarteme donde se encuentra la playa de La Cícer…”.